martes, 6 de agosto de 2013

El coro que dejó helado al público

Los asistentes a un concierto de un coro infantil en la ciudad alemana de Wuppertal se quedaron estupefactos tras presenciar una actuación que tardarán tiempo en olvidar. El motivo de su asombro no fue únicamente la gran calidad de las voces de los niños, sino algo inesperado que ocurrió durante la representación…

 
Todo sucedió cuando el coro, formado por un nutrido grupo de jóvenes, empezó a entonar la canción 'Mad World' de Tears for fears. De repente, uno de los niños se separó del grupo y salió del escenario. A los pocos segundos se le unió otro compañero, que dejó de cantar y se marchó con paso tranquilo.
 

 
La situación se repitió una y otra vez, hasta que sólo uno de los integrantes del coro se quedó de pie en el escenario. A pesar de los inexplicables abandonos, en ningún momento se detuvo la canción y el coro consiguió llegar hasta el final de la melodía. Fue entonces cuando se desveló lo que estaba ocurriendo…
 
El niño que se quedó solo frente a la incrédula audiencia aportó un dato muy revelador: "cada 3 segundos el mundo pierde a un niño por causas que podrían haberse evitado". En realidad, la 'espantada' se trataba de una original acción de concienciación de la ONG International Children's Fund con motivo del Día Universal del Niño.

Esta performance ha permitido a la organización recaudar fondos para sus acciones solidarias en distintos países del mundo, gracias a donaciones realizadas por usuarios que decidieron colaborar tras ver el vídeo de la actuación del coro. A esta ayuda hay que sumarle los ingresos que se generen a través de iTunes, donde se puede comprar la canción interpretada en la emotiva acción.
Una vez más, las ONG han demostrado que saben cómo aprovechar los medios no convencionales para difundir sus mensajes solidarios y remover conciencias con sorprendente efectividad.

martes, 11 de xuño de 2013

Unos premios con mucha historia y trabajo detrás


Unos premios con mucha historia y trabajo detrás


Unos premios con mucha historia y trabajo detrás







M. P. VALLE 
11/06/2013 07:00 H

Quizás suene a tópico, pero es la mejor forma de definir los premios Galego, Bergantiñán y Carballés do Ano: emotivos. Tanto, que raro es el año que a los galardonados o al público no se les escapa alguna lagrimilla. Este año incluso se le quebró la voz al presidente de honor del Padroado Fogar de Bergantiños, José Luis Calvo Pumpido, que pasó el relevo tras trece años al pie del cañón a Fina Rey Baldomir. «Sé que ella lo va a hacer muy bien porque siempre lo ha hecho bien», aseguró antes de que comenzase la entrega de los premios. Galardones, como insistió Fina, «moi merecidos», porque, añadió, «son o reflexo do sentir popular».

Los premios son fruto de la intensa labor que durante todo el año realizan los miembros de la junta directiva del Padroado, compuesta por trabajadores incansables unidos casi desde niños al tejido asociativo de Carballo y de Bergantiños. Fina Rey encabeza un equipazo en el que también está Xosé María Arán Rodríguez, vicepresidente de la entidad y miembro de numerosas asociaciones. Con currículo larguísimo en este sentido: Carballés do Ano 1992, director del Centro Social San Xoán Bautista, director de la revista Vieiro y vocal de la entidad, miembro del Consello Rector del Padroado Deportivo Municipal y del Consello Escolar Municipal... Desde joven, además, formó parte del Fogar da Xuventude, que presidió en su día el abogado Pedro Luis Fernández Pombo, gaiteiro de vocación y actual secretario del Padroado. El exconcejal, gran amante de la música, preside el coro Aires de Bergantiños.

Del Fogar da Xuventude, que durante varios años se encargó de la organización de los premios, formaron parte también la vicesecretaria del Padroado, María José Andrade Suárez, doctora por la Universidade de A Coruña y experta en turismo rural, y el tesorero, José Luis Vila Bermúdez, ligado a la organización de los premios casi desde sus orígenes. Igual que la presidenta del Padroado, Fina Rey Baldomir, directora durante muchos años del colegio Bergantiños, vicepresidenta de la asociación Vieiro, colaboradora incansable de la parroquia de San Xoán Bautista y Carballesa do Ano 2008.

De la junta directiva del Padroado forman parte también, como vocales, José Manuel Ponte Balboa y el incansable técnico de Cultura del Concello de Ponteceso, Francisco Javier Couto Castro. La mayoría de ellos estuvieron siempre muy ligados al Fogar da Xuventude, galardonado en la primera edición de los premios y organizador del acto entre los años 1987 y 2000.

Los seis miembros de la junta directiva del Padroado se encargan de que todo salga a la perfección durante el acto de entrega, pero nada tienen que ver con la elección de los homenajeados. «O proceso de selección é bastante complexo, o consello asesor é o que propón aos candidatos e as asociacións de Bergantiños a que vota para elixir aos gañadores», explica Arán, quien recuerda que una de las cláusulas del Padroado establece que «nunca poderán ser propostos políticos».

El proceso de selección es bastante diferente al que había en 1978, cuando se pusieron en marcha los premios por iniciativa de la revista Mensaxe de Bergantiños, de la que ya formaba parte Fina Rey. Entonces también había premio nacional e internacional y eran los lectores de la revista los que proponían a los candidatos y el jurado, compuesto por José García Gondar, José Antonio García Vázquez, Jesús Herranz Rodríguez, Xesús Antelo Quintáns, José Antonio Vence García y Avelino Abuín de Tembra eligieron a los ganadores, entre los que estuvo, por cierto, el único político hasta la fecha, Adolfo Suárez González, elegido Español do Ano por su importante labor en la Transición. «Foi a excepción», ríe Arán.

Unos premios con mucha historia y trabajo detrás


11 de junio de 2013 05:00

Quizás suene a tópico, pero es la mejor forma de definir los premios Galego, Bergantiñán y Carballés do Ano: emotivos. Tanto, que raro es el año que a los galardonados o al público no se les escapa alguna lagrimilla. Este año incluso se le quebró la voz al presidente de honor del Padroado Fogar de Bergantiños, José Luis Calvo Pumpido, que pasó el relevo tras trece años al pie del cañón a Fina Rey Baldomir. «Sé que ella lo va a hacer muy bien porque siempre lo ha hecho bien», aseguró antes de que comenzase la entrega de los premios. Galardones, como insistió Fina, «moi merecidos», porque, añadió, «son o reflexo do sentir popular».
Los premios son fruto de la intensa labor que durante todo el año realizan los miembros de la junta directiva del Padroado, compuesta por trabajadores incansables unidos casi desde niños al tejido asociativo de Carballo y de Bergantiños. Fina Rey encabeza un equipazo en el que también está Xosé María Arán Rodríguez, vicepresidente de la entidad y miembro de numerosas asociaciones. Con currículo larguísimo en este sentido: Carballés do Ano 1992, director del Centro Social San Xoán Bautista, director de la revista Vieiro y vocal de la entidad, miembro del Consello Rector del Padroado Deportivo Municipal y del Consello Escolar Municipal... Desde joven, además, formó parte del Fogar da Xuventude, que presidió en su día el abogado Pedro Luis Fernández Pombo, gaiteiro de vocación y actual secretario del Padroado. El exconcejal, gran amante de la música, preside el coro Aires de Bergantiños.
Del Fogar da Xuventude, que durante varios años se encargó de la organización de los premios, formaron parte también la vicesecretaria del Padroado, María José Andrade Suárez, doctora por la Universidade de A Coruña y experta en turismo rural, y el tesorero, José Luis Vila Bermúdez, ligado a la organización de los premios casi desde sus orígenes. Igual que la presidenta del Padroado, Fina Rey Baldomir, directora durante muchos años del colegio Bergantiños, vicepresidenta de la asociación Vieiro, colaboradora incansable de la parroquia de San Xoán Bautista y Carballesa do Ano 2008.
De la junta directiva del Padroado forman parte también, como vocales, José Manuel Ponte Balboa y el incansable técnico de Cultura del Concello de Ponteceso, Francisco Javier Couto Castro. La mayoría de ellos estuvieron siempre muy ligados al Fogar da Xuventude, galardonado en la primera edición de los premios y organizador del acto entre los años 1987 y 2000.
Los seis miembros de la junta directiva del Padroado se encargan de que todo salga a la perfección durante el acto de entrega, pero nada tienen que ver con la elección de los homenajeados. «O proceso de selección é bastante complexo, o consello asesor é o que propón aos candidatos e as asociacións de Bergantiños a que vota para elixir aos gañadores», explica Arán, quien recuerda que una de las cláusulas del Padroado establece que «nunca poderán ser propostos políticos».
El proceso de selección es bastante diferente al que había en 1978, cuando se pusieron en marcha los premios por iniciativa de la revista Mensaxe de Bergantiños, de la que ya formaba parte Fina Rey. Entonces también había premio nacional e internacional y eran los lectores de la revista los que proponían a los candidatos y el jurado, compuesto por José García Gondar, José Antonio García Vázquez, Jesús Herranz Rodríguez, Xesús Antelo Quintáns, José Antonio Vence García y Avelino Abuín de Tembra eligieron a los ganadores, entre los que estuvo, por cierto, el único político hasta la fecha, Adolfo Suárez González, elegido Español do Ano por su importante labor en la Transición. «Foi a excepción», ríe Arán.

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